Aurum Los Domínicos, en Las Condes, parte desde $2.450.000 CLP mensuales. Aurum La Dehesa, en Lo Barnechea, desde $2.850.000 CLP mensuales. El monto varía según el tipo de habitación. Entregamos cotización personalizada tras una visita inicial.
Aurum Senior Living
Preguntas Frecuentes
Reunimos las preguntas que las familias nos hacen cuando están evaluando una residencia para su adulto mayor. Si tu duda no está aquí, llámanos al +56 9 6496 1057 o escríbenos por WhatsApp.
Costos y formas de pago
Habitación, alimentación completa (4 comidas), enfermería 24h, kinesiología, terapia ocupacional, actividades recreativas, lavandería y aseo del espacio.
Medicamentos personales, exámenes médicos externos, consultas con especialistas que no son de planta, productos de aseo personal específicos y pañales (si aplica).
No. Solo se requiere una reserva por el 30% del valor de la habitación, que asegura la habitación por 15 días y se abona al primer pago en el momento del ingreso.
Transferencia bancaria, pago electrónico a través de las distintas pasarelas de pago y tarjeta de crédito.
Sí. Nuestras habitaciones son individuales y hay algunas con baño privado y con baño compartido. Las habitaciones con vista al jardín o terraza también varían en precio.
Servicios médicos y de cuidado
Gerente de salud, enfermeras y enfermeros universitarios, técnicos en enfermería, kinesiólogo, terapeuta ocupacional y nutricionista. Trabajamos como equipo multidisciplinario y contamos con apoyo médico externo cuando se requiere.
Enfermería universitaria en horario diurno y técnicos en enfermería en horario nocturno. Contamos con enfermería las 24 horas, todos los días del año.
Sí. Tenemos programa de rehabilitación geriátrica para post-operatorios (cadera, rodilla, ACV) con kinesiología intensiva y supervisión médica.
Sí. Manejamos diabetes tipo 1 y 2, incluyendo administración de insulina, control de glicemia y dieta especializada.
Manejamos residentes con oxigenoterapia continua o intermitente. El equipo puede ser provisto por la familia o coordinado con proveedores locales.
Alzheimer, demencia y deterioro cognitivo
Sí. Aceptamos cualquier etapa del Alzheimer y otras demencias. Tenemos protocolos específicos para etapas moderadas y avanzadas.
Los espacios están diseñados con señalética clara, colores contrastados y elementos de seguridad cognitiva (cerraduras, sensores, iluminación adaptada).
Diariamente, diseñada por terapeuta ocupacional según el nivel de cada residente. Incluye memoria, orientación, atención y lenguaje.
Sí. Las visitas familiares son libres y bienvenidas durante todo el día. Recomendamos cierta rutina para no alterar al residente.
Visitas, admisión y proceso
Llamando al +56 9 6496 1057, escribiendo por WhatsApp o desde el formulario web. La visita dura 30 minutos y es sin compromiso.
Sí. Recomendamos que la primera visita sea solo el familiar para conversar tranquilamente con el equipo antes de planificar la visita del adulto mayor.
Documentos del adulto mayor (CI), informe médico actualizado, medicación actual, datos del decisor familiar y del segundo contacto. La lista completa se entrega tras la primera visita.
Entre 5 y 10 días si tenemos disponibilidad. El proceso incluye evaluación médica, entrevista familiar, presentación del contrato y orientación inicial.
Sí. Antes de la admisión, la enfermera jefe de la residencia evalúa al adulto mayor presencialmente para confirmar que podemos atender sus necesidades de salud. Según el caso, Aurum puede solicitar además una evaluación con médico geriatra o especialista.
Sí. Se requiere aviso de un mes. En casos de emergencia familiar o de salud puede hacerse en menor plazo coordinando con dirección.
Vida cotidiana y actividades
Estimulación cognitiva, gimnasia adaptada, talleres (música, manualidades, lectura), terapia ocupacional, paseos, celebraciones, cine y eventos culturales. Programación semanal.
Sí, y es recomendado para que el residente se sienta en su lugar. Fotos familiares, libros, ropa personal y pequeños objetos significativos.
Sí. La nutricionista diseña menús adaptados para diabéticos, hipertensos, dislipidémicos, con disfagia y otras condiciones específicas.
Sí. WiFi gratuito, asistencia para videollamadas con familiares y tablets disponibles para residentes que no traen propio dispositivo.
Familia y comunicación
Sí. Cualquier cambio significativo en salud o evento se comunica al contacto familiar registrado en menos de una hora.
Reunión semestral o trimestral programada con la dirección de la residencia y la gerencia de salud para revisar el plan de cuidado. Cuando se requiere, reunión adicional.
Visitas libres entre 9:00 y 21:00. Recomendamos rutina para no alterar al residente, especialmente en casos de Alzheimer.
Visitas, admisión y proceso
No existe un único momento, pero hay señales que suelen aparecer juntas: caídas repetidas, olvidos que afectan la seguridad (dejar el gas abierto, perderse en trayectos conocidos), abandono de la higiene o la alimentación, aislamiento social, medicamentos mal tomados y noches de desorientación.
Una señal igual de importante es el agotamiento del cuidador principal. Cuando quien cuida no duerme, deja su trabajo o enferma, el sistema familiar ya está sobrepasado aunque nadie lo diga.
Si varias de estas señales se repiten en el último tiempo, vale la pena al menos informarse. Conocer opciones no obliga a decidir nada.
Un cuidador domiciliario acompaña a una persona durante un turno determinado, en un entorno que no está adaptado. Una residencia entrega cuidado continuo, con equipo multidisciplinario, infraestructura diseñada para prevenir caídas y protocolos ante emergencias.
El cuidado en casa suele funcionar bien en dependencia leve y con familia presente. Se vuelve insuficiente cuando la persona necesita supervisión nocturna, tiene deterioro cognitivo o requiere varios profesionales distintos.
Hay también un punto que las familias descubren tarde: cubrir 24 horas con cuidadores implica coordinar turnos, reemplazos, vacaciones y licencias, una carga administrativa que recae siempre en el mismo hijo o hija.
Alzheimer, demencia y deterioro cognitivo
Suele ser cuando aparecen tres cosas: alteración del ciclo del sueño con actividad nocturna, riesgo de fuga o desorientación fuera de casa, y episodios de agitación que la familia no logra manejar.
En etapas iniciales el hogar es casi siempre el mejor lugar. A medida que avanza la enfermedad, la persona necesita un entorno con seguridad cognitiva —señalética, cerraduras, iluminación adaptada— y personal formado en manejo no farmacológico, algo difícil de replicar en una casa.
Aurum está especializado en Alzheimer y otras enfermedades neurodegenerativas en cualquier etapa.
Visitas, admisión y proceso
En Chile, el cuidado de una persona mayor se organiza según su nivel de dependencia: leve, moderada o severa. La clasificación considera si la persona puede realizar por sí sola las actividades básicas de la vida diaria —comer, vestirse, higiene, movilizarse— y las instrumentales, como manejar sus medicamentos o su dinero.
Importa por tres razones prácticas. Determina qué tipo de establecimiento puede atenderla. Define la cantidad de personal que la normativa exige por residente. Y es el factor que más incide en el valor mensual de una residencia.
El nivel de dependencia se evalúa profesionalmente y puede cambiar en el tiempo. Una persona que ingresa con dependencia leve puede requerir más apoyo después, y una residencia debería poder acompañar esa transición sin que la familia deba mudarla.
Las que más información entregan suelen ser estas: ¿Cuántos cuidadores hay por residente en el turno de noche? ¿Cuál es la rotación del personal en el último año? ¿Qué pasa exactamente si mi mamá se cae a las 3 de la mañana? ¿Con qué frecuencia me van a informar y quién me llama? ¿Puedo visitar sin avisar? ¿Qué situaciones harían que ya no puedan atenderla?
La última es la más reveladora. Una residencia que dice que puede con todo, no puede con todo.
En Aurum la visita guiada dura 30 minutos y es sin compromiso. Recomendamos traer las preguntas anotadas.
Personal que evita responder preguntas concretas o deriva todo a «eso lo ve la dirección». Residentes sedados o excesivamente quietos a media mañana. Restricciones de visita sin justificación clínica. Falta de profesionales en la residencia al momento de su visita. Negativa a mostrar la resolución sanitaria.
Una señal más sutil: si la visita está demasiado guionada y no lo dejan ver zonas comunes en uso, probablemente está viendo una puesta en escena.
Entre tres y cinco es suficiente para tener criterio. Menos de tres deja sin punto de comparación; más de cinco suele generar parálisis y las diferencias se difuminan.
Un consejo práctico: visite dos el mismo día. La comparación en caliente revela diferencias que por separado no se notan.
Y vuelva una segunda vez a su favorita, en otro horario y sin avisar con mucha anticipación. Una residencia a las 11 de la mañana de un martes se ve distinta que un sábado coordinado.
Familia y comunicación
ELEAM significa Establecimiento de Larga Estadía para Personas Mayores. Es la categoría con que la normativa chilena designa a las residencias donde viven de forma permanente personas de 60 años o más que, por motivos biológicos, psicológicos o sociales, requieren un entorno protegido y cuidados diferenciados.
Para funcionar, todo ELEAM debe contar con autorización sanitaria otorgada por la Secretaría Regional Ministerial de Salud (SEREMI) de la región donde se ubica. Existen ELEAM públicos —administrados por SENAMA o municipios— y privados.
Pida el número de la resolución sanitaria que autoriza el funcionamiento del establecimiento. Es un dato público y toda residencia autorizada debe poder entregarlo sin dificultad.
Con ese número puede confirmarlo directamente en la SEREMI de Salud de la región. Si una residencia evade la pregunta o dice que «está en trámite», tómelo en serio: en Chile existen establecimientos funcionando sin autorización sanitaria, y el Estado mantiene un plan de regularización precisamente por eso.
Es probablemente la pregunta más importante de toda la búsqueda, y la que menos familias hacen.
Conserva todos sus derechos como persona. Entre los que más importa conocer: recibir visitas, mantener comunicación con su familia, participar en las decisiones sobre su cuidado en la medida de sus capacidades, conservar objetos personales, y no ser sometida a restricciones físicas o farmacológicas sin indicación médica justificada.
La familia, por su parte, tiene derecho a conocer el plan de cuidado, a ser informada de cambios relevantes en la salud, y a ingresar a la residencia en horarios razonables.
Si una residencia limita las visitas sin razón clínica, es una señal de alerta seria.
No lo plantee como una decisión ya tomada ni como una conversación única. Funciona mejor como varias conversaciones cortas, iniciadas desde lo concreto: la última caída, la noche que no durmió, lo difícil que se hizo la ducha.
Evite el argumento «es por tu bien», que suele generar resistencia. Funciona mejor hablar desde la propia necesidad: «yo ya no doy abasto y tengo miedo de que te pase algo cuando no estoy».
Y si es posible, involúcrelo en la elección. Una persona que participó de la visita llega distinto que una que fue llevada.
La negativa inicial es lo esperable, no la excepción. Casi nadie quiere dejar su casa.
Antes de insistir, entienda qué hay detrás: puede ser miedo al abandono, a perder autonomía, o a un estereotipo de «asilo» que no corresponde a lo que hoy existe. Cada uno de esos miedos se responde distinto.
Una alternativa que funciona es proponer una estadía breve o un centro de día antes que una decisión permanente. Muchas negativas se ablandan cuando la persona conoce el lugar y descubre que no se parece a lo que imaginaba.
Y cuando hay deterioro cognitivo que compromete la seguridad, la decisión eventualmente recae en la familia. Eso es difícil, pero postergarla indefinidamente también tiene un costo.
El desacuerdo entre hermanos es una de las causas más frecuentes de que una decisión necesaria se postergue durante meses.
Suele haber un patrón: quien vive más cerca y carga con el cuidado diario ve la urgencia; quien vive lejos o visita poco tiende a minimizarla. No es mala fe, es información distinta.
Ayuda que quienes están más distantes acompañen un día completo de cuidado antes de opinar. También ayuda que la visita a las residencias la hagan juntos: es más fácil discutir sobre algo concreto que sobre una idea.
Y conviene definir desde el principio quién será el interlocutor único con la residencia. Las decisiones por comité no funcionan en situaciones de salud.
Visitas, admisión y proceso
Los tres términos se usan de forma intercambiable en Chile, pero designan cosas distintas.
Residencia o ELEAM es el establecimiento donde la persona vive de forma permanente, con autorización sanitaria para ello.
Centro de día es atención diurna: la persona pasa el día en el establecimiento y vuelve a dormir a su casa. Sirve cuando la familia trabaja pero la persona aún puede estar en casa de noche.
Casa de reposo es el nombre coloquial más antiguo. No es una categoría regulatoria distinta.
Aurum ofrece ambas modalidades: residencia permanente y centro de día.
Vida cotidiana y actividades
Entre cuatro y ocho semanas en la mayoría de los casos. Las primeras semanas son de ajuste y no reflejan cómo será el proceso completo.
La adaptación avanza a medida que aparecen las rutinas, las caras conocidas y las actividades del día a día. El acompañamiento del equipo y la presencia regular de la familia hacen una diferencia importante en ese período.
En personas con deterioro cognitivo, la rutina estructurada suele reducir la ansiedad y favorecer la adaptación.
Traiga objetos de su casa: fotografías, un cubrecama, un sillón si cabe, libros, su reloj. El espacio se vuelve propio cuando tiene su historia dentro.
Visite con regularidad y previsibilidad, más que con intensidad. Es mejor una visita corta cada dos días que una visita larga cada dos semanas.
Y algo que cuesta: evite despedirse prometiendo que «pronto vuelves a la casa» si eso no va a ocurrir. Genera una espera que impide que la persona se instale.
Cuéntele al equipo cómo es su papá o su mamá: qué le gusta, qué le molesta, cómo se llamaba su perro, qué música escuchaba. Esa información hace la diferencia en el trato diario.
Primero conviene distinguir entre no adaptarse y estar en las primeras semanas. Es frecuente confundir el duelo inicial —que es normal y transitorio— con una señal de que la decisión fue equivocada.
Si después de dos meses persisten el rechazo activo, el deterioro anímico marcado o la pérdida de peso, corresponde revisar el caso con el equipo: a veces se resuelve ajustando la rutina, el compañero de habitación o el nivel de actividad.
Y si aun así no funciona, cambiar de residencia es una opción legítima. En Aurum el retiro requiere aviso de un mes, y en situaciones de urgencia se coordina en menor plazo.
Sí, y en muchos casos es recomendable. Mantener la vida familiar fuera de la residencia —almuerzos, cumpleaños, fiestas— es parte del cuidado, no una excepción a él.
Conviene coordinarlo con el equipo para asegurar la medicación del período y evaluar si la persona está en condiciones. En algunos casos de deterioro cognitivo avanzado, las salidas pueden generar más desorientación que beneficio, y ahí la recomendación se conversa caso a caso.
Visitas, admisión y proceso
Sí. En Aurum la visita guiada dura 30 minutos, es sin costo y sin ningún compromiso. Recorre la residencia, conoce los espacios comunes y conversa con el equipo.
Recomendamos que la primera visita la haga solo el familiar, para poder preguntar con tranquilidad antes de involucrar al adulto mayor. Muchas familias visitan varias veces antes de decidir, y eso nos parece lo correcto.
Puede agendar llamando al +56 9 6496 1057, por WhatsApp o desde el formulario de contacto. Tenemos dos residencias: Aurum Los Domínicos en Las Condes y Aurum La Dehesa en Lo Barnechea.