Las caídas en adultos mayores: un problema de salud pública

Las caídas son la principal causa de lesiones graves y hospitalización en personas mayores. En Chile y en el mundo, una de cada tres personas mayores de 65 años sufre al menos una caída al año, y las consecuencias pueden ser devastadoras: desde fracturas de cadera —que en adultos mayores tienen una alta mortalidad asociada— hasta el miedo a volver a caer, que lleva al sedentarismo y acelera el deterioro funcional. La buena noticia es que la mayoría de las caídas son prevenibles.

¿Por qué aumenta el riesgo de caídas con la edad?

El envejecimiento trae consigo cambios fisiológicos que elevan el riesgo de caídas. La pérdida de masa muscular y fuerza en las piernas reduce la estabilidad. El deterioro del equilibrio y la coordinación hace más difícil recuperarse de un tropiezo. La disminución de la agudeza visual y auditiva afecta la percepción del entorno. La hipotensión ortostática —bajada de presión al levantarse bruscamente— puede provocar mareos momentáneos. Y ciertos medicamentos de uso frecuente en personas mayores, como sedantes o antihipertensivos, pueden causar somnolencia o inestabilidad.

Evaluación del riesgo: el primer paso

No todas las personas mayores tienen el mismo riesgo de caídas. Una evaluación médica integral permite identificar los factores de riesgo específicos de cada persona: historial de caídas previas, estado muscular y de equilibrio, revisión de medicación, valoración de la visión y análisis del entorno doméstico. Esta evaluación es el punto de partida para diseñar un plan de prevención personalizado.

Estrategias de prevención probadas

Ejercicio físico especializado: Programas de ejercicio que incluyen entrenamiento de fuerza muscular, equilibrio y coordinación —como el tai chi o los ejercicios de Otago— han demostrado reducir el riesgo de caídas hasta en un 35%.

Revisión de medicamentos: Eliminar o reducir fármacos que afectan el equilibrio o causan somnolencia puede disminuir significativamente el riesgo.

Corrección de la visión: Actualizar la prescripción de gafas y, cuando corresponda, operar cataratas, mejora la percepción del entorno.

Adaptaciones del hogar: Buena iluminación, barras de apoyo en baño y pasillos, eliminación de alfombras sueltas y cables, uso de calzado antideslizante y superficies antideslizantes en la ducha son medidas de bajo costo y alto impacto.

Suplementación de vitamina D y calcio: Niveles adecuados de vitamina D mejoran la función muscular y la salud ósea, reduciendo tanto el riesgo de caída como la gravedad de sus consecuencias.

Después de una caída: qué hacer

Si un adulto mayor sufre una caída, es fundamental evaluarle de inmediato por un profesional de salud, incluso si aparentemente no hay lesión. Algunos daños, como las fracturas por compresión vertebral, no son evidentes de inmediato. Además, es importante investigar la causa de la caída para prevenir recurrencias.

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